Revista FIDE n°426

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Trump lo hizo (¿lo hizo?)

 

“Creo que ahora mismo hemos ganado mucho dinero gracias a esa elección, porque los bonos han subido. Toda la calificación de la deuda ha mejorado. Esa elección le hizo ganar mucho dinero a Estados Unidos”. Donald Trump 27/11/25

La intervención directa del Tesoro de Estados Unidos en el mercado de cambios argentino, hecho sin precedentes, garantizó la pax cambiaria en los días previos a las elecciones de octubre. Sin despreciar el efecto narcótico que siempre genera la estabilidad del dólar, probablemente la intervención más eficaz de Trump en el proceso electoral interno fue su declaración anticipando que el apoyo se evaporaría si el triunfo era de la oposición al Gobierno. El “caos” o Milei fue la disyuntiva planteada. En una sociedad agobiada por la crisis de ingresos y empleo, la “tranquilidad” es un refugio frente a la incertidumbre y la desesperanza.

Sin embargo, reconocer la relevancia que tuvo el espaldarazo de Trump en el triunfo del oficialismo, que sorprendió a propios y ajenos, no debería llevar a minimizar la responsabilidad de una oposición fragmentada, encerrada en el internismo y carente de una alternativa convocante en condiciones de recrear un horizonte de futuro y los consensos necesarios para viabilizar un proyecto de desarrollo inclusivo.

La sumisión plena del Gobierno argentino a las directrices de Estados Unidos sumó un capítulo más con la rúbrica de un marco de acuerdo comercial cuyo documento oficializado, si bien no se conoce aún su texto definitivo, deja ver un resultado claramente asimétrico, donde nuestro país se compromete a abrir su mercado interno a cambio de difusas promesas de habilitación de ciertas exportaciones puntuales. Pero además implicará ceder importantes grados de soberanía regulatoria en temas centrales como la propiedad intelectual, los servicios digitales y las certificaciones, entre otros. Párrafo aparte merece el riesgo de que entre las concesiones se avance en la desarticulación y desnacionalización del acervo nuclear argentino.

A este escenario se suma el anuncio de que durante diciembre se firmaría el acuerdo Mercosur-UE. Otra mala noticia para los sectores productivos locales. En efecto, en el contexto de abandono de la política industrial y tecnológica, así como de toda aspiración por fortalecer la integración con Brasil para impulsar cadenas regionales, el impacto previsible es el aumento de la presión importadora y la pérdida de espacios en el mercado regional para nuestras exportaciones.  

Se trata, en todos los casos, de decisiones que condicionarán fuertemente el futuro. Se suman al listado de otros legados estructurales como el endeudamiento, el extractivismo que promueve el Régimen de Promoción de Grandes Inversiones y el abandono del multilateralismo para subordinarse a un alineamiento unilateral con Estados Unidos que, en conjunto, achican los espacios de política y desaprovechan la oportunidad histórica de la reconfiguración de cadenas de valor a escala global.

La tarea pendiente es conocida: la construcción de una agenda común que aborde los difíciles desafíos a enfrentar por un proyecto alternativo con el desarrollo económico y social como principal objetivo. Abonando ese camino, el diálogo con Pablo Roma y Matías Maito que se presenta en esta edición de FIDE aporta valiosos elementos para entender las transformaciones del mundo del trabajo y pensar caminos posibles y actualizados para regenerar condiciones de protección e inclusión a través del empleo.

 

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Revista Fide, Coyuntura y Desarrollo nº 426, 26 de noviembre de 2025.

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