Los límites del veranito financiero


A fines de septiembre de 2025, en el contexto de una severa corrida cambiaria, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos manifestó que estaba dispuesto a implementar “todas las medidas necesarias” para sostener al Gobierno de Javier Milei. Y cumplió: desde ese momento Estados Unidos intervino activamente en el mercado de cambios argentino, vendiendo más de USD 2.000 millones y habilitando un swap de monedas por USD 20.000 millones. La falta de transparencia respecto del acuerdo entre Milei y Trump ha generado diversas especulaciones sobre las eventuales condicionalidades impuestas por la potencia del norte. En declaraciones públicas, Trump ha señalado que Argentina constituye un socio estratégico en la región, que uno de los objetivos centrales es reducir la influencia de China y que el país posee recursos naturales de alta relevancia geopolítica para los intereses estadounidenses. El marco del acuerdo comercial entre ambas naciones da indicios claros del costo en términos de entrega unilateral del mercado interno y pérdida de soberanía que está dispuesto a pagar el Gobierno por los servicios prestados.
Sin embargo, los problemas de solvencia externa que aquejan a la economía argentina no encuentran condiciones objetivas de corrección en el marco del modelo vigente. La billetera de Trump no es infinita y cabe preguntarse cuál es el relevo si el reingreso a los mercados financieros internacionales se aleja en el horizonte.
En las semanas posteriores al triunfo electoral del oficialismo, la euforia que caracterizó al mercado financiero, y que alivió las tensiones monetarias-cambiarias que predominaban en las semanas previas al comicio, dio lugar a la reactivación de una nueva fase de endeudamiento de las empresas, generando una oferta de dólares financieros que permitió suplir la escasez de dólares comerciales. Si se mira la experiencia de estos casi dos años de gestión Milei, se constata que el reciclaje de argendólares (es decir, las firmas toman deuda financiada por los depósitos de los ahorristas) tiene ciclos que se interrumpen cuando renacen las dudas acerca de la sostenibilidad del frente externo. Y lo cierto es que las condiciones de fondo detrás de esa incertidumbre permanecen intactas: desequilibrio de la cuenta corriente, dolarización de excedentes y vencimientos de deuda en 2026 que todavía no tienen garantizado su financiamiento. El “mercado” y el FMI demandan un fortalecimiento de las reservas internacionales que es claramente inconsistente con el actual régimen de bandas al que el Gobierno se aferra.
Cabe recordar que la meta de reservas acordada con el FMI para fines de septiembre se incumplió en más de USD 7.000 millones, y la recalibrada para diciembre ya mostraría un desvío cercano a los USD 8.400 millones, circunstancia que demandaría un nuevo waiver en la próxima revisión de enero de 2026.
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Revista Fide, Coyuntura y Desarrollo nº 426, 26 de noviembre de 2025.
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