La reforma de la Carta Orgánica del BCRA

El Gobierno ha explicitado en cadena nacional su intención de cristalizar por ley una institución vaciada en su capacidad para regular cuestiones centrales para el buen funcionamiento de la economía. La aspiración del oficialismo es dejar marcada la cancha para el próximo Gobierno. Cabe advertir, en efecto, que la Carta Orgánica vigente no ha inhibido a la conducción del BCRA al resignar los espacios de política para, por ejemplo, mejorar las condiciones del crédito de las empresas y las familias.
El corazón de la propuesta oficial es el retorno al objetivo único establecido por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo en 1992, quien, en el marco de la implementación del régimen de la convertibilidad, eliminó de las misiones del BCRA cualquier tipo de referencia al crecimiento o al empleo y redujo sus funciones a preservar el valor de la moneda. Este paso de
un objetivo dual a uno único supuso un giro importante en la tradición del BCRA, cuyo mandato desde su creación, en 1935, incluía con distintos matices la necesidad de que la política monetaria fuera consistente no solo con la estabilidad de precios, sino también con la estabilidad financiera y el crecimiento.
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Revista Fide, Coyuntura y Desarrollo nº 430, 28 de Julio de 2026.